Hoy por casualidad he descubierto un museo al aire libre que me ha parecido fascinante: Hakone Open-air Museum, está en el Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu en Japón y sus visitantes puedes disfrutar tanto de todo tipo de esculturas y obras como de un picnic con sus amigos y familia. Un modelo de museo más flexible en el que personas de todas las edades pueden disfrutar del arte y la naturaleza.
Algunas ciudades también están siguiendo esta tendencia: calles que exhiben impresionantes esculturas, paredes transformadas en murales, arquitectura urbana que es en sí misma una obra artística...



Pero lo curioso es cuando leo que la idea se la dieron los niños, y es que al parecer Toshiko Horiuchi estaba exponiendo una de sus obras en un reconocido museo cuando dos niños entraron a la sala y al ver su obra se lanzaron y comenzaron a escalarla saltándose cualquier tipo de norma o protocolo. Esto hizo que viera su obra de una forma más viva y cambió el blanco por el ganchillo de vivos colores. Sabiendo que lleva 12 años abierto parece que el ganchillo es resistente (no sé si habrán tenido que "recomponer" alguna zona) y que está tejido a conciencia para aguantar los tirones, saltos y acrobacias de los más pequeños.


Ah, gracias al blog de Duduá he descubierto también que Toshiko Horiuchi estuvo invitada a un Centro Comercial de Zaragoza donde realizó la obra Hamaca de Arcoiris.
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